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FORÁNEO

  • Kharen Larrondo
  • 15 nov 2020
  • 3 Min. de lectura

¿De regreso a casa?


 Dibujo por Salvador Andrade

Hay cierta cantidad de jóvenes que al terminar los estudios de preparatoria se encuentra con la difícil decisión y oportunidad: trasladarse de su pueblo de origen, que en este caso es Acámbaro, a una ciudad cercana para comenzar una carrera universitaria. Para esto, se busca un establecimiento en donde se de la oportunidad de desempeñar una carrera que a lo mejor en Acámbaro no la hay. Cuando se da este traslado, el joven o la joven adquieren la condición de ser "foráneo" (a), adjetivo que hace referencia a algo que es "ajeno", en este caso: "perteneciente a otro lugar", "venir de otro lado". Esto no sólo implica el hecho del traslado, sino que el proceso que conlleva el empezar a buscar por sí solo (o por sí sola) la oportunidad: desde indagar sobre las carreras para ver de ahí cuál podría llamar tu atención, escoger dentro de las posibilidades de cada quien algunas opciones de universidad, para después, intentar quedar en la deseada, que muchas veces está tan cotizada la entrada, que se tienen que aplicar varios exámenes de admisión y no sólo en una sola de las opciones, sino en varias; y una vez que ya fuiste admitido en la universidad, buscar un lugar dónde vivir, cerca de la uni o depende la suerte, en una ciudad que de repente se te puede hacer aparentemente "nueva", "grande", totalmente "diferente" a nuestro pueblo acambarense.

Cabe decir que la oportunidad de estudio no se da para todos y tampoco se logra entrar en el primer intento y que también la perspectiva que uno lleva sobre la carrera puede cambiar absolutamente ya una vez dentro de ella, esto puede cambiar a bien o a mal.

Ya una vez instalado (a) el foráneo (a) en el lugar que corresponde con sus estudios universitarios, poco a poco se va "construyendo una casa", esto metafóricamente pues es en este intento de apropiarse del espacio y de la experiencia inmediata, acompañado o no por los padres y familia que si bien, ha dejado en Acámbaro.

Este año 2020, podemos pensar en todos los cambios que se han suscitado a un nivel mundial, por las consecuencias del virus COVID-19, entre ellos, un cambio muy importante: en la modalidad en que se está desarrollando actualmente la educación, pues cabe mencionar que las escuelas en sus instalaciones se encuentran cerradas para sus estudiantes, como una de las consecuencias de la pandemia. Ahora la dinámica escolar se muda a lo virtual para llevarse a cabo a través de este marco, en el caso de la mayoría de las universidades las clases se dan mediante una plataforma virtual seleccionada, como ahora punto de encuentro no presencial, en donde se conectan maestros con alumnos para acordar un "espacio" para la clase.

En esta "nueva normalidad" escolar, se dan también particulares movimientos, como la oportunidad de ahora regresar a casa, con tu familia, para estudiar desde este espacio a través de la computadora, en el lugar o lugares seleccionados de la casa. Desgraciadamente esta modalidad también requiere tener más recursos con los que probablemente no se contaba antes o conocimientos sobre plataformas, así como también exige estar sentado (a) tomando clases, sin realizar tanta actividad física, aunque sí se requiere tal vez una mayor energía para sobrellevar el tiempo de las clases.

Esta oportunidad de regresar a casa, exige una nueva adaptación tanto espacial, como de la dinámica familiar, que no para todos es ventajosa.



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